sábado, 17 de marzo de 2012

Día 3: Toulouse, Foix y regreso a casa.

Bueno, último día, madrugando porque aparte de que nos dijeron que abandonaramos la habitación temprano, se aprobecharía mejor el día.

Aparcamos el coche a las afueras de la ciudad, ya que aparcar en el centro era una pesadilla y cojimos el metro hacía el centro. El metro era como muy nuevo, o esa era la sensación que daba.


Una vez en el centro, observamos que pese a ser domingo, había bastante movimiento de gente, eso si, los establecimientos en su immensa mayoría, cerrados. Es lo normal pero como el sabado casi no pudimos ver tiendas, guardabamos una pequeña esperanza en que en Francia los domingos no fuera como en España.

Visita obligatória es ver el Capitolio, aparte de ser gratis, es muy bonito, está lleno de pinturas magnificas.

A partir de aquí, ya lo que hicimos fue un poco mirar el mapa y ver que nos faltaba por ver. Entre otras cosas pasamos por una plaza donde había una estatua de Juana de Arco, y nos encontramos con el mercadillo de la Basilica de Sant Sernin. Destacar los sabrosos cruasanes y pastas varias que vendian en la plaza del capitolio esa mañana. Y aunque por aquel entonces aún no pensaba en la posibilidad de hacer un Erasmus por tierras francesas, quise ver como era la universidad de allí. Aunque al estar cerrada poco más que una foto en la puerta...


 Dimos por finalizada nuestra visita a Toulouse y era hora de regresar a casa, teniamos dos opciones, volver por donde habíamos venido (lo cual resultaria repetitivo) o volver rodeando Andorra por el centro de Cataluña y aprobechar y visitar la ciudad de Foix. Como ya adelantaba en el título, optamos por la segunda opción.

Lastima de la lluvia proque es un pueblo absolutamente precioso en otoño con todas las tonalidades posibles en las hojas las casas y calles de piedra y sobretodo el Castillo de Foix (que es visitable).
El castillo consta de un nuclio central y 3 torres. Subir las escaleras de caracol de las torres en un dia de lluvia tiene lo suyo, pero vale la pena por las vistas y por los mini-museos audio visuales que hay en cada una de las plantas. Como curiosidad comentar que cuando nos marchabamos, vimos a un grupo de jovenes disfrazados de medievales que aún no sabemos exactamente que iban a hace.








 

Al salir de Foix, ya no paramos hasta llegar a Puigcerdà. Allí tocaba descansar un rato, estirar las piernas y comer alguna cosa. Dimos una pequeña vuelta al pueblo y tocaba continuar con las carreteras llenas de curva, y sus túneles de pago. Nos perdimos!! Acabamos entrando en Manresa para preguntar que carretera debiamos de cojer para llegar a la AP-7. Al final, con más vueltas de las que eran necesarias acabamos encontrando el camino a casa llegando sanos y salvos.


Au Revoir !

No hay comentarios:

Publicar un comentario